Marbella: casco antiguo, historia y cocina de la Costa del Sol
Marbella tiene fama de lujo, yates y famosos, pero esa imagen solo cuenta una parte de su historia. Bajo la ciudad moderna hay un casco antiguo andalusí y castellano, restos romanos junto al mar y una sierra que la protege del viento del norte. Esta guía repasa su historia, su cocina, sus fiestas y lo que merece la pena ver, como complemento a nuestra webcam del puerto deportivo de Marbella.
Romanos junto al mar
La costa de Marbella ya estaba habitada en época romana. En lo que hoy es el casco antiguo existió un núcleo de población romano, del que se han encontrado restos de muralla y capiteles. Muy cerca del mar se conservan además dos yacimientos que se pueden visitar: la villa romana de Río Verde, del siglo I antes de Cristo, famosa por sus mosaicos, y las termas romanas de Las Bóvedas, en San Pedro Alcántara, del siglo II después de Cristo.
Marbal·la, la ciudad andalusí
Durante la época musulmana la ciudad se llamó Marbal·la, un nombre que posiblemente viene de un topónimo íbero anterior y que dio origen al actual. Era una pequeña ciudad amurallada con su alcazaba, rodeada de huertas, en un punto estratégico de la costa entre Málaga y el Estrecho.
La entrega de 1485 y San Bernabé
El 11 de junio de 1485 la ciudad pasó a manos de la Corona de Castilla, gobernada por los Reyes Católicos, sin derramamiento de sangre. Como ese día es la festividad de San Bernabé, el santo se convirtió en patrón de Marbella, y la ciudad sigue celebrando su feria en esas fechas.
Tras la conquista se reorganizó el centro siguiendo el urbanismo castellano de la época. Así nació la Plaza de los Naranjos, el corazón del casco antiguo, rodeada de edificios blancos, flores y naranjos. Desde ella salen calles estrechas que forman uno de los centros históricos más bonitos de la Costa del Sol.
Un paseo por el casco histórico
El casco antiguo conserva restos romanos, árabes y cristianos en muy poco espacio. De la etapa andalusí quedan tramos de la muralla y de la antigua alcazaba, el castillo que protegía la ciudad. Alrededor de la Plaza de los Naranjos se reúnen el Ayuntamiento y la Casa del Corregidor, y muy cerca está la pequeña Ermita de Santiago, uno de los templos más antiguos de la ciudad.
Unos pasos más allá se levanta la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, la principal parroquia de Marbella. Y en el antiguo Hospital Bazán se encuentra hoy el Museo del Grabado Español, una visita tranquila para los amantes del arte. Pasear sin rumbo por la calle Ancha, la plaza del Altamirano o el Parque de la Alameda, junto al mar, completa una mañana perfecta.
Una basílica de la Antigüedad junto a la playa
En San Pedro Alcántara, junto a la desembocadura del río Guadalmina, se conservan los restos de la basílica paleocristiana de Vega del Mar, de la Antigüedad tardía (siglos IV a VI). Aunque del edificio solo quedan los arranques de los muros, allí se encontraron una pila bautismal de piedra y una necrópolis con alrededor de un centenar de enterramientos. Es una muestra de que esta costa ha estado habitada sin interrupción desde hace muchos siglos.
De pueblo tranquilo a destino internacional
Hasta mediados del siglo XX, Marbella era un pueblo dedicado a la agricultura, la pesca y algo de minería. El cambio empezó en 1946, cuando Ricardo Soriano compró una finca entre Marbella y San Pedro Alcántara. Su sobrino, el príncipe Alfonso de Hohenlohe, abrió allí en 1954 el Marbella Club, que atrajo a aristócratas, artistas y famosos de toda Europa.
En 1970 el promotor José Banús inauguró Puerto Banús, el puerto deportivo de lujo que se convirtió en símbolo de la nueva Marbella. Hoy la ciudad tiene unos 159.000 habitantes y es el segundo municipio más poblado de la provincia de Málaga.
Arte en la calle y sierra a la espalda
Entre el casco antiguo y el paseo marítimo está la Avenida del Mar, un paseo peatonal decorado con una colección de diez esculturas de Salvador Dalí. Es un buen lugar para descansar antes de bajar a la playa.
Detrás de la ciudad se levanta Sierra Blanca, cuya cumbre más conocida, La Concha, alcanza los 1.215 metros. Su silueta es la imagen de fondo de casi todas las fotos de Marbella, y protege la costa de los vientos fríos del norte. Subir a La Concha es una ruta exigente, pero las vistas sobre la costa y, en días claros, sobre África, compensan el esfuerzo.
Qué comer en Marbella
La cocina marbellí es la de la costa malagueña. El clásico es el espeto de sardinas: sardinas ensartadas en una caña y asadas junto a la playa, sobre las brasas, en una barca llena de arena. Junto a él, el pescaíto frito —boquerones, calamares, salmonetes— es imprescindible en cualquier chiringuito.
En verano mandan las sopas frías: el gazpacho y el ajoblanco, una crema fría de almendra, ajo, pan y aceite de oliva que se suele servir con uvas.
Fiestas
La gran fiesta es la Feria y Fiestas de San Bernabé, en torno al 11 de junio, con romería hasta la ermita del santo, casetas, música y una semana de celebraciones. También es muy vivida la Semana Santa, con procesiones que recorren las calles estrechas del casco antiguo.
Qué ver: una ruta sencilla
- Casco antiguo y Plaza de los Naranjos: calles blancas y flores.
- Avenida del Mar: las esculturas de Dalí al aire libre.
- Paseo marítimo y puerto deportivo: donde está nuestra cámara.
- Puerto Banús: yates, tiendas y ambiente.
- Villa romana de Río Verde y termas de Las Bóvedas.
- Sierra Blanca y La Concha: para los amantes del senderismo.
Consejos para tu visita
El casco antiguo se disfruta mejor por la mañana temprano o al caer la tarde. Si vas a subir a La Concha, sal muy pronto y lleva agua. Y antes de bajar a la playa o salir en barco, consulta en nuestra ficha de Marbella la cámara, el viento y el oleaje.
Fuentes consultadas
- Wikipedia: Marbella (historia, yacimientos romanos, desarrollo turístico, Sierra Blanca, gastronomía, fiestas).
- Turismo de Marbella: Casco histórico.
- Orígenes de Europa: Basílica paleocristiana Vega del Mar.